Max Mosley ha asegurado en declaraciones a The Sunday Times que su “naturaleza le empuja a la luc
ha y a la permanencia”, por lo que no piensa abandonar la presidencia de la FIA hasta que no finalice su mandato en 2009. Está convencido de que sus inclinaciones sexuales no deberían ser un impedimento para desarrollar sus labores como presidente.
Varias asociaciones de automovilismo, entre ellas la neozelandesa y la canadiense, se han sumado a las peticiones de personalidades de ese deporte para que Mosley dimita tras la emisión de un vídeo sobre una orgía sexual de connotaciones nazis en la que tomó parte. Parece que la vertiente política de su orgía es lo que está levantando más ampollas entre la opinión pública.
La preguntas que nos formulamos son: ¿qué hubiera pasado si no le llegan a grabar? ¿quién grabó y difundió esas imágenes si no buscaba extorsionarle? ¿esta dando este caso la oportunidad de limpiar las conciencias de otros miembros de la FIA?



